Una mirada a lo más bajo; infraclase y exclusión social en Iquique (1929-1934).

Mirar más abajo en la historia, significa  ir más allá, en cierto modo es atentar contra los limites y vedas historiográficas de las cuales la población en condición de pobreza ha sido víctima.

Los historiadores del estado suelen omitir a los sectores sociales bajos, por otra parte los historiadores sociales los incluyen y a la vez le entregan a estos un rol protagónico en la historia de la cual siempre han sido parte, aunque fuesen deliberadamente olvidados.

Aun así los historiadores sociales han mostrado bastante interés en estudiar al obrero como sujeto en su devenir histórico, político y social (como clase), incluso se ha llegado a establecer una evolución del proletariado chileno, obviamente dejando de lado a esos que duermen y mueren en las calles sin trabajar, esos que ante los ojos de todos “sobran”.
Aventurarse en rescatar del abismo a aquellos que Marx llamó “lumpen” es una tarea compleja, dado que éstos –según la teoría social- no poseen una participación social ya que no eran partícipes ni fervientes defensores del Estado, pero tampoco eran capaces de generar un proyecto alternativo de autogobierno u organización social, por tanto una clase de humanos inservible e inutilizable, condición que paradójicamente el sistema capitalista parece apreciar, ya que la sigue reproduciendo en cantidades considerables hasta el día de hoy .

Sin más preámbulo, en el siguiente trabajo se busca retratar la realidad social del Iquique de los años 30, teniendo como objetivo abordar una posible reconfiguración en la división social, identificada con la aparición de una infraclase, como consecuencia de la gran crisis de 1929.

  Una mirada a lo más bajo
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Ensayo sobre las clases más explotadas dentro del capitalismo chileno.

Ensayo Crítico de “Un mundo sin sentido”

Por Ramiro Martinez, Ariel Montero Ponce, Maximiliano Molina.
Estudiantes de Pedagogia en Historia y Geografia, Universidad de Concepción, Chile.

Zaki Laïdi plantea en su libro “Un mundo sin sentido”, que después del fin de la Guerra Fría, no solo se “enterraron” las grandes ideologías, que habían movido al mundo durante gran parte de la historia moderna, además de esto se habrían apagado para siempre dos siglos de Luces. La caída del Muro contribuyo a desintegrar los fines por los cuales se había movido el mundo durante años, con esto se pretende explicar la perdida del Sentido, en organizaciones institucionales (Estados Territoriales, Organizaciones religiosas, Organizaciones Sociales, Etc).

Por sentido, según el autor, se entiende “como una triple idea de Fundamento, de Unidad y de Finalidad”. De fundamento, es decir, de principio básico que se apoya un proyecto colectivo. De Unidad, es decir, de conjunción de imágenes del mundo dentro de un esquema general coherente. De finalidad, como una proyección hacia una parte que se cree mejor.

Dentro de este esquema utilizado por el autor creemos que es pertinente señalar que no concordamos con la idea central que finalmente titula la obra, por lo tanto a continuación explicaremos las razones de nuestra discordancia con las ideas planteadas.

  Un mundo sin sentido
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Análisis de la obra de Zaki Laïdi.

Canibalismo en Buenos Aires 1536

canibalismoba.jpgCuando Pedro de Mendoza fondeó en Buenos Aires en febrero de 1536, no tenía noción de lo que le esperaba, puesto que debió hacer frente al continuo ataque de los querandíes que defendían justamente sus tierras.

De los 1500 hombres que habían partido de San Lúcar, Sevilla, solo quedaban cientos para agosto de 1536. El hambre y el hacinamiento, y relacionados con estos la enfermedad, habían hecho estragos en la hueste del Adelantado Mendoza.

Una expedición había sido aniquilada por los nativos del litoral. Una segunda expedición al mando de Juan de Ayolas se encaminaba tiempo después rumbo al Paraguay para traer víveres.

Quedaban pocos hombres para defender el fuerte de Buenos Aires. La mayoría estaban enfermos, y si no fuera por las mujeres (que los reemplazaron en muchas tareas) habrían perecido totalmente.

Ulrico Schmidel, soldado alemán, comenta los sacrificios que todos hacían para racionar la comidad, hasta que llegó el tiempo que se comían zapatos, ratas, sogas, y todo lo que pudiera ser masticable. La situación llegó a su máxima tensión en Corpus Christi de ese año (junio):

Actualización 31/07/2006 — Gracias Diego!

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