Los nacionalismos y la modernidad; breve reflexión en torno a la propuesta de Ernest Gellner

El estudio en torno a los conceptos de nación o nacionalismo, ha dado avances inmensurables, principalmente durante el siglo XX en donde el desarrollo de estos estudios fue bastante recurrente para las ciencias sociales, de tal forma que poco a poco se hizo necesario volcarse en contra de los viejos paradigmas.

Las investigaciones realizadas por Ernest Gellner, son en cierto sentido uno de los primeros vuelcos en contra las vieja ideas, de hecho su aporte fue fundamental para esta tematica, aunque hoy se realizan estudios más complejos, el trabajo de Gellner es imprescindible para comprender la dinámica en la cual se desenvuelven los conceptos de nación y nacionalismo.

  Los nacionalismos y la modernidad
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Ensayo sobre los vínculos entre el nacionalismo y las ideas de la modernidad en base a Geller.

Reflexiones sobre la modernidad e identidad latinoamericana

Por Fabián Gaspar Bustamante Olguín.

20 años, estudiante de Licenciatura en Historia.
Universidad Diego Portales, Santiago, Chile.

Lo que pretendo hacer en este ensayo es realizar una reflexión en torno a la modernidad y si ésta ha afectado a la identidad latinoamericana.

Para eso, me gustaría hacer mención al concepto de modernidad, siguiendo la línea de Marshall Bergman , en su texto “Todo lo sólido se desvanece en el aire”, para acercarme al problema de la identidad latinoamericana. Bueno, para Bergman la modernidad lo ve como un proceso dialéctico, es decir, como algo que nos puede llevar a la felicidad, pero que a su vez nos puede llevar a la infelicidad. Yo interpreto esta definición de Marshall Bergman como un “arma de doble filo”, porque si bien la modernidad con su carácter totalizante (que penetra en todas las esferas de la sociedad, ya sea cultural, política, económica y social) nos ha llevado a notable progresos, en donde el ser humano es el centro de este proyecto para lograr su felicidad. Sin embargo, este proyecto también ha llevado a cabo las escenas más tristes y horrendas de nuestra historia.

Marshall Bergman realiza una periodificación de la modernidad, dividiéndola en tres fases: La primera fase va desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII. En esta primera fase de la modernidad, no existe una conciencia de que se esté participando en este proyecto de modernidad, en términos más simples, no se percibe aún tal concepto. En la segunda fase que va desde el inicio de la Revolución Francesa en 1789 hasta finales del siglo XIX la situación cambia radicalmente: hay una plena conciencia en un proyecto modernizador de la sociedad, y se lo critica y modifica ampliamente. La tercera fase (ya para terminar el concepto de modernidad según Marshall Bergman) se sitúa en el siglo XX hasta nuestros días, es aquí donde la modernidad ha penetrado en todos los aspectos, y ya no se vive con la intensidad como el de la segunda fase.

¿Podemos hablar de modernidad en América? No completamente, debido a que este concepto, en primer lugar, no es traído por los conquistadores. Y mientras en Europa la identidad implicaba cierto aire de progreso y modernización en América presentó matices muy diferentes, según señala Walter Mañolo, que aparecen principalmente en la etapa poscolonial y que benefician a ciertos grupos sociales hegemónicos, en desmedro de los nativos. Es decir, dentro del proyecto de identidad que se impulsó a partir de los siglos XVIII y XIX no se incuían a todos los habitantes del continente. Como señala Mañolo, pasaba lo siguiente:

“América (…)no es un nombre que llegó a constituir la identificación territorial de la corona española o de los españoles en las Indias Occidentales, sino de la población y de los intelectuales criollos, de ascendencia española y líderes de la independencia durante el siglo XIX, nacidos en América.”

Te invito a seguir profundizando la problemática bajando el ensayo completo:

  Identidad y modernidad latinoamericana
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Ensayo con base en Bergman, por Fabían G. Bustamante Olguín.