El Centenario de 1910: fiesta en tiempos de cólera

Al leer el programa de actividades del Centenario de Chile, a simple vista, todo indica que fue, ante todo, una gran fiesta. Entre las diferentes actividades que se realizaron: banquetes, recepciones a las delegaciones extranjeras, revelan la preparación de la oligarquía chilena para demostrar que Chile era un país a la altura de los grandes países europeos. La clase alta vivía del constante gasto y lujo –tanto en sus mansiones como en la forma de vestir-, y preparó la conmemoración de los cien años de la Independencia, no exenta de dificultades: por un lado, la muerte de uno de los preparadores del evento, el presidente Pedro Montt, quien murió en Alemania (16 de agosto), de modo que tuvo que asumir el vicepresidente Elías Fernández Albano, que también falleció el 6 de agosto; en consecuencia el cargo de vicepresidente lo asumió Don Emiliano Figueroa Larraín, por lo que fue él, el encargado de encabezar las fiestas de septiembre. Por otro lado, “la crisis moral” que vivía el país, un verdadero período de “anarquía”, que se manifestó en la
degradación del sistema electoral; la degeneración de los trabajadores urbanos y campesinos, viciados en el alcohol; el desempleo; en fin, la crisis se evidenció en la cólera y malestar de las constantes revueltas populares y huelgas protagonizadas por trabajadores industriales, desempleados, artesanos, trabajadores del salitre e inmigrantes de origen
campesino. Súmese a esto, las pésimas condiciones de vivienda en que vivían las clases bajas.

  El centenario de 1910
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Trabajo que muestra los problemas que estaba ataravesando el Chile de 1910 durante el aniversario de su independencia.

La élite chilena y su consolidación como comunidad hegemónica durante el siglo XIX

La separación de los territorios americanos de España, proceso denominado Independencia en el siglo XIX, llevó a que la élite, de cada país, optará y guiará un proyecto republicano, que transformara la antigua mentalidad monárquica española con el objetivo de legitimar la naciente república. Para hacer este proyecto había que no sólo formar el Estado sino también la Nación. De ahí que la centuria desarrollara un vasto laboratorio de experimentación filosófica, teórica e iconográfico a este respecto, que dio origen a un fuerte trabajo desde la perspectiva simbólica, ritual e identitaria, tales como una Historia Nacional, que estableciera la continuidad con los ancestros originarios, monumentos culturales, un folklore, un paisaje típico, una mentalidad particular, lo que permitió compatibilizar los elementos objetivos (vividos) con los subjetivos (imaginados) de modo de crear una conciencia nacional sólida.

No obstante, este lento proceso de desarrollar esta nueva comunidad imaginada dio pie a que se negarán otras comunidades dentro del mismo territorio. Es decir, la colectividad protagonista de este proyecto – la elite – define una identidad nacional, que excluye, de esta manera, al bajo pueblo, constituyéndose en una comunidad hegemónica.

Para descargar el trabajo completo puedes hacerlo desde aquí:

  Informe sobre la elite chilena S. XIX
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Ensayo que pone en relieve la construcción de la comunidad imaginada por parte de la elite durante el siglo XIX.

La problemática del patrimonio cultural.

Cuando nos encontramos frente a ruinas, vestigios o muestras materiales y subjetivas del pasado, difícilmente dudamos de ellas, al contrario las asumimos como herencia, las observamos, asimilamos y posteriormente las difundimos.

Hasta los años 80 aproximadamente, se mantenía una visión estática frente al patrimonio cultural, hasta ese entonces la definición del patrimonio como tal y los estudios realizados por arqueólogos, arquitectos y restauradores de la época, se alejaban por completo de la relación entre el patrimonio cultural y las divisiones de clase o grupos sociales.

Enrique Florescano enfoca sus estudios observando la dinámica que gira en torno de la problemática del patrimonio, frente a la cual concluye que para el estudio del patrimonio se debe tener como premisas básicas: la manera en que se rescatan y seleccionas los bienes y testimonios, tener en cuenta que esta selección la realizan grupos sociales dominantes, en el caso de los Estados nacionales se debe tener presente que la construcción del patrimonio cultural esta mayormente articulada en la distinción de lo propio y lo externo, por lo cual el uso de este patrimonio estará determinado por las diferencias sociales que concurren en el seno de la sociedad nacional (1).

Bajo esta perspectiva no solo entenderemos que la producción cultural es un elemento derivado de la sociedad, si no también seria que un elemento activo, ordenador y cohesionador social en el sentido de que la preservación y patrimonalizacion son sin duda alguna un proceso seleccionador y transformador del pasado, sin olvidar que este proceso es iniciado por el Estado (2).

Así, sin lugar a dudas se puede señalar que la función de este patrimonio cultural se engloba en mantener intacta y continua la reproducción social, por otra parte asegurar la desigualdad cultural que enfoca a las clases dominantes como creadoras de una cultura validada como “nacional” la cual esta en continuo conflicto con una cultura popular.

Paradójicamente la historia también forma parte de este patrimonio cultural, por lo cual no debe extrañarnos que el viejo debate que busca la objetividad en la historia aún se mantenga con vida, y creo que este tiene su comienzo en estas circunstancias; los historiadores de Estado como los de ideales conservadores son los que más han apelado acerca de la objetividad, principalmente para transformar a la critica como un elemento subjetivo que se teje bajo ideales que no son lo que protege y reconoce el Estado como propios.

Sabemos que la critica es un elemento subjetivo, y que la historia critica también lo es, entonces ¿esa historia oficial, que valida solo un pasado minuciosamente seleccionado, conservado y difundido masivamente, no lo es?, la respuesta es obvia.

Frente a esto no me sorprende la gran cantidad de medios difusores y protectores de este tipo de patrimonio, en la rama de historia por ejemplo, si buscamos en Internet nos daremos cuenta que las paginas dedicadas a la realización de una historia critica son mínimas en comparación a la gran cantidad de historia “vacía”(con Fabián Bustamante realizamos una discusión bastante interesante e ilustrativa en torno a este tipo de historia (3), historia descriptiva que rescata elementos de intereses propios de la validación de una cultura nacional, solo es cuestión de observar con esa duda examinadora la historia que absorbemos por medios masivos, History Channel por ejemplo basa la mayoría de sus programas en las armas de las potencias mundiales, en las guerras de esta, en la historia de sus políticos trascendentes y la vida ejemplar de sus millonarios.

Y cuando en este canal se habla de Latinoamérica se dice como fuimos “descubiertos” y posteriormente se pasa a la ponderación de armas, militares y alianzas estratégicas que se encargaron de matarnos y socavar los tantos intentos por establecer modos de gobierno que no beneficiaran a sus políticas económicas(las del primer mundo), por lo cual no me pareció extraño que la serie de “historia secreta” en Latinoamérica (que en un principio me olía a un rescate social de la historia, lo cual no fue así) se basó en las historias de los palacios, uniformes de combate e infinidad de objetos inertes a la historia de nuestra gente, una historia secreta y urbana que olvidó lo que realmente ha pasado en las calles latinoamericanas algo bastante objetivo no?

(1) Cecilia Benedetti; Antropología social y patrimonio; perspectivas teóricas latinoamericanas. Argentina 2004 (Pág. 15).

(2) Arantes, Antonio; la preservación del patrimonio como práctica social.

(3) Actualidad, divisiones y juicios históricos.