Cuantificación en la Historia

Cuantificación en la Historia

Un historiador para comprobar lo que dice o afirma necesita de la cuantificación, con el objeto de tomar de la realidad aquellas variables o elementos que permitan no solo explicarla, sino también interpretarla.

¿Pero qué es la cuantificación?

La cuantificación es el análisis de datos numéricos y no numéricos que me permiten crear estadísticas, gráficos, predicciones económicas, indicadores sociales, y hasta modelos teóricos basados en experiencias que el investigador va viviendo y que debe demostrarlas de forma científica.

La cuantificación en Historia tiene como objeto hacer que cualquier dato de la realidad (sea númerico o no) sea transformado en algo medible, o sea, en una magnitud. Por ejemplo, para explicar un concepto complejo y abstracto tal como «explosión demográfica» necesito saber la cantidad de nacimientos de una zona geográfica durante un período de tiempo determinado por mi, y que me gustaría investigar.

En esta monografía que pongo al alcance de ustedes, desarrollé dos posturas referidas a la cuantificación: Una racional y otra empírica. Una sostenida por un estadounidense y la otra por un francés, que se creen diferentes y contrapuestos entre sí.

Los invito a darle una hojeada y que me cuenten que les pareció.

  Cuantificación en la Historia
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Ensayo acerca de una corriente de economía histórica de los '50-'60.

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2 comentarios sobre “Cuantificación en la Historia

  1. En un procedimiento científico normal la cuantificación comienza desde el mismo principio. Cuantificar no sólo significa buscar datos para meterlo en una multiprocesadora de datos (que algunos llaman estadística) sino, también, utilizar la coherencia lógica que brindan los conceptos exactos. Este lugar (el principio) en el que se insertan las representaciones matemáticas de las leyes generales de evolución social. Sin embargo, tales leyes aún no han sido descubiertas, por lo que este punto se convierte en el más débil del desarrollo de cualquier tesis; pero a su vez en el más excitante, porque invita a probar ideas propias muy generales acerca de la evolución social.

    Un sustituto a la falta de ideas generales que se viene utilizando con éxito hace más de un siglo se basa en la conjetura heurística que dice que “fenómenos parecidos deberían responder a ecuaciones parecidas”. A su vez, esta suposición tiene fundamento en el hecho que las teorías matemáticas están vacías de contenido fáctico.

    Es el científico factual –sea este un físico. un sociólogo o un historiador– quien dota de reglas semánticas a tales estructuras lógicas. La táctica consiste en cambiar la semántica física por la sociológica, conservando la mayor cantidad de estructura matemática posible de manera que sus teoremas sean compatibles con los resultados empíricos.

    Dentro de la teoría de redes, por ejemplo, con esta reinterpretación, la física estadística se convierte en sociología estadística. También es esta la razón por la cual tantos físicos están teniendo éxito en la formulación de modelos sociológicos correctos. ¡Qué lejos estamos hoy de la creencia ingenua que supone que el método cuantitativo es apenas un método de compilar datos de encuestas en un procesador de números!

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