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Categoría: Reseñas Bibliográficas

Argentina a partir de los ’80

Argentina a partir de los ’80

El año pasado con el motivo del final de la cursada del EDI (Espacio de definición institucional), un módulo del profesorado donde suelen tratarse temas de Historia Argentina Reciente, había que realizar un trabajo final que consistía en crear una selección de reseñas bibliográficas sobre distintas problemáticas a partir de los ’80; haciendo hincapié en los factores socioeconómicos principalmente. El tope o límite temporal es hasta finales de los ’90.

El resultado fue el siguiente informe, donde encontrarás menciones a problemáticas polémicas de nuestra historia como ser la deuda externa, la «década perdida», las repetidas y frecuentes crisis del sistema capitalista, la instalación en Latinoamérica de un modelo neoliberal, características de la economía argentina y latinoamericana, y el rol del Estado frente a la economía durante la segunda mitad del siglo XX (rol desarrollista, monetario, y neoliberal). En cuanto a lo social encontrarás temáticas como las migraciones, la cuestión indígena y la reforma agraria, y el cambio en la protesta popular teniendo en cuenta 1982 como año de inflexión. Por último, una breve conclusión para cruzar los temas de las reseñas. El objetivo del informe es ofrecer un punto de partida para la reflexión sobre estos temas. Puedes descargarlo completo a continuación:

  Argentina de los '80 a '90
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Trabajo de reseñas sobre nuestra Argentina más inmediata en el tiempo: la neoliberal.

El historiador frente a los tiempos

El historiador frente a los tiempos

Jorge Said [i]

– Pasadas las 1:00 AM. Me encontré detenido frente a la ventana, el humo de un cigarrillo emprendía su danza serpenteante hacia el cielo que sin ningún tipo de misericordia terminaría por absorberlo, increíblemente ese mismo cielo cargado de gris fue testigo de todo el camino que debió recorrer e incluso de cuanto humo se perdió para poder llegar a sus brazos.

Si nos entrábamos en una reflexión acerca de los tiempos, podremos percatarnos de que el tiempo corre la misma suerte del humo (los vemos siendo devorados, aunque este halla tomado otra forma). La eterna naturaleza procesual de la sociedad en si, nos indica que a través del tiempo nada se pierde, aunque paradójicamente los tiempos choquen unos con otros, se mezclen, absorban, retroalimenten y reconfiguren.

Sin lugar a dudas, uno de los primeros historiadores que notaron esta naturaleza procesual en la sociedad y los tiempos fue Fernand Braudel, quien incluso emprendió un intento por delimitar la duración los procesos en relación con sus estructuras (corto, mediana y larga duración). Un aporte de suma importancia para la ciencia social, eso si Braudel subestimó el poder agencial[ii] del sujeto común ya que al centrarse en la duración de las estructuras, se enfoca en algo estático, porque increíblemente estas se mantienen gracias a nosotros, teniendo en cuenta lo que señalo el viejo Marx, somos nosotros quienes hacemos el Estado, por tanto somos nosotros mismos quienes difundimos, legitimamos y aseguramos la duración de estas estructuras que aplican y diseminan su poder sobre nuestras cabezas sin que logremos percatarnos de nada.

Frente a esto Anthony Giddens, señaló que había que dejar de estudiar las estructuras (por su naturaleza estática) y debíamos ocuparnos de la “estructuración”, como nos relacionábamos con las estructuras, como las hacíamos perdurar por sobre los tiempos.Ateniéndonos a la concepción de sociedad como un conjunto de procesos relacionados entre si[iii], nos podremos dar cuenta que la historia no deja de ser el resultado de procesos acumulados en el tiempo, sirviéndonos y entregándonos bosquejos del pasado para la acción presente la cual sin lugar a dudas influirá a corto, mediano o largo plazo en un futuro próximo.

Esto nos enseña que la retroalimentación entre los tiempos existe, la continua interacción del presente para con el pasado y el futuro la podemos ejemplificar hoy con las denominadas “tradiciones[iv]”, mas aun en Latinoamérica en donde aun figuran costumbres impuestas y traídas por el español ( los bailes a la virgen por ejemplo), pero las cuales fueron siendo aprendidas desde aquel entonces por distintas generaciones que inconscientemente las han ido modificando y reconfigurando a sus modos y porque no a su tiempo.

La modernidad, no absorbe tradiciones; convive con ellas, aprende de ellas en una especie de retroalimentación entre ambas, al igual que el tiempo; no debemos caer en el error de muchos historiadores que han olvidado que la historia paradójicamente trata de sujetos históricamente constituidos[v], construcción que sigue llevándose acabo el día de hoy ya que el proceso societal no se detiene, avanza y continua invisible sobre nuestras cabezas.

Intentare hacer útil para ustedes esta breve reflexión estableciendo algunas interrogantes; Como pudimos observar no es tan fácil escaparnos de la debacle de los tiempos, como historiadores seria interesante preguntarnos ¿que debemos estudiar?, ya que si entendemos la naturaleza procesual de la sociedad no nos alejaríamos de lo que ya hace tiempo atrás señalo Benedetto Croce “toda historia es presente”.Bajo esta lógica, el trabajo del historiador no se diferenciara mucho del trabajo sociológico ya que se ocupan del mismo objeto de estudio y contemplando la misma temporalidad ya que un trabajo sociológico que no se remita a experiencias pasadas, no tendrá mayor integridad documental ni teórica ya que negar la naturaleza histórica del hombre y la sociedad, seria volver a los viejos parámetros histológicos de quienes intentaron regir la historia a través de leyes.

¿Continuidad del cambio o cambios que continúan?, ¿Historiar sociologías o sociologizar la historia[vi]?, un debate que hoy se le presenta a los círculos académicos de la ciencia social y que paradójicamente esta abarcando a nuestra generación que como enseñanza del pasado mismo, debimos aprender a entablar una reflexión critica frente a lo que vivimos, vemos y creemos, por ende -como decía Popper- hasta ahora todo es refutable

[i] Estudiante de la carrera “Licenciatura en historia”, universidad bolivariana sede Iquique.

Cto: nupa_punx (arroba) hotmail.com

[ii] Sobre la teoría de la agencia ver; Weber, Ritzel, Sztompka, Giddens.

[iii] Piort Sztompka; Sociologia del cambio social (2003).

[iv] Hobsbawnd, Ranger; La invencion de la tradición (2002).

[v] En el caso chileno, nos es mas fácil observar esta errónea fijación en los historiadores regionales, de los cuales muchos han llegado a aseverar como la modernidad absorbe experiencias que del tiempo se ha aprendido.

[vi] Frente a esto es recomendable revisar:

Arostegui, Julio ; “la historia del tiempo presente o del acceso historico a las realidades sociales actuales ”(1989), Chesneaux, Jean ¿hacemos tabla raza del pasado? Aproposito de la historia y los historiadores.

O también:

Bustamante Fabian; ¿puede el historiador estudiar su presente?

Breve historia de la Argentina

Breve historia de la Argentina

Breve historia de la ArgentinaEn el pasado he mencionado un libro sobre Historia Argentina en general. A diferencia de aquel, Breve historia de la Argentina de José Luis Romero es diferente en muchos sentidos.

En primera porque se trata de la obra de un intelectual muy reconocido de la historiografía argentina, un historiador social, que sin abandonar la mirada crítica sobre sus escritos, tenía una gran facilidad para comunicar ideas al gran público no profesional en Historia. Un segundo elemento que hace interesante esta obra en particular, es que Romero era un reconocido especialista en Historia antigua y medieval, por lo tanto, escribir este texto significó todo un desafío: hasta ese momento la mayoría de sus ensayos sobre temas argentinos corrían por el ámbito académico y la militancia política. El quería que su libro se difundiera entre las masas, no solo como una síntesis de nuestra historia, sino como una invitación al debate constructivo del pasado, para comprender un poco mejor los problemas del presente. Y el presente de la época de Romero (el libro sale a la venta en 1965) era muy colvulsionado, no solo por lo económico, sino también por el compromiso político, y la impronta social en la cultura y las artes. Al año siguiente de salir a la venta el libro sería prohibido por la dictadura del ’66… Aún así, Romero se las ingenió para seguir una segunda edición del libro que cubrió hasta el ’73, última edición que realiza previa a su muerte en el ’77.

El último capítulo (el XV), lo escribió su hijo Luis Alberto Romero, y cubre desde el ’73 hasta la actualidad (última revisión 2004). Por lo claro del texto, «Breve historia…» se ha usado mucho en la enseñanza secundaria. Su división por «eras» (títulos casi poéticos que puso el autor a las partes del libro) ayudan a facilitar la comprensión de la Historia Argentina en una especie de línea del tiempo imaginaria:

– La era indígena: Sobre las poblaciones autóctonas del territorio argentino. Una descripción sobre las diferentes tribus y sus costumbres.

– La era colonial: Desde la primeras incursiones españolas, la fundación de ciudades,la gobermación del Río de la Plata, y por último la creación del Virreinato, hasta 1810.

– La era criolla: El proceso de independencia, la desunión de las provincias, la Federación, la Confederación, y la República. Trata la dicotomía Interior-Litoral, y la polémica creación del Estado-Nación.

– La era aluvial: Es uno de los apartados más interesantes, porque refleja temas candentes del siglo XX en 6 subapartados muy «descriptivos» sobre estas cuestiones: la república liberal, la república radical, la república conservadora, la república de masas, la república en crisis, pérdida y recuperación de la república.

Ficha Bibliográfica:

– Romero, José Luis: Breve historia de la Argentina, Fondo de Cultura Económica, última revisión 2004.

Sobre el Debate Brenner

Sobre el Debate Brenner

La transición del feudalismo al capitalismo es uno de los grandes temas de Historia que irremediablemente conduce hacia la arena del debate y la confrontación intelectual entre los historiadores, debido a que el proceso genera un puntapié inicial para comprender muchos de los elementos del mundo actual. Cuando la amplia producción medievalista pareciera tocar fondo, surgen aportes que permiten considerar nuevas perspectivas de análisis, cuestionando la validez de los enunciados anteriores, por lo cual queda demostrado que la Historia no es una ciencia estática.

El ensayo académico “Estructura agraria de clases y desarrollo económico en la Europa preindustrial” del historiador Robert Brenner, constituyó en su momento una prueba de ese dinamismo. Aparecido en 1976 en DEBATS, el escrito de Brenner retomaba el tema de la transición, si se quiere, con una doble intencionalidad: ofrecer una alternativa a las aportes “neomalthusianos”, y a la vez posibilitar un oxigenamiento de las prácticas historiográficas en el ámbito del materialismo histórico.

Así se originó lo que se llamó en su momento, el «Debate Brenner» (Hubo otros después): La lucha de clases postulada por Brenner como marco explicativo de la transición debió confrontarse con el modelo demográfico de M. M. Postan y el sistema homeostático de Emmanuel Le Roy Ladurie, con una dificultad extra: demostrar que tal marco podía sostenerse considerando el tiempo como de larga duración, como lo hacían los modelos citados.

El siguiente informe intentará confrontar los aportes de los principales exponentes del “debate Brenner” con la finalidad de encontrar cuáles son las contradicciones entre ellos en el marco común de la larga duración, teniendo en cuenta esta selección de temas clave que aparecen en el debate: transición del feudalismo al capitalismo, larga duración, estructura agraria, y marxismo.

Algunos conceptos que aparecen en el debate y nos pueden servir el conocerlos antes:

* Transición: Es un concepto que implica pasar de una situación anterior a una nueva, razón por la cual durante ese tiempo (su duración es arbitraria) se mezclan elementos de ambas situaciones. En Historia una transición es un proceso histórico, y particularmente en la concepción materialista significa el paso de un modelo socioeconómico a otro, que condiciona la vida de las personas.

* Lucha de clases: Concepto presente en la obra de Karl Marx. Según él, la sociedad vive en un permanente conflicto debido a las desigualdades económicas entre las personas. A lo largo de la Historia van apareciendo binomios en conflicto, que siempre son entre una clase oprimida y otra opresora. Esta última necesariamente tuvo que hacerse con el poder de los medios de producción de los primeros, y trata de mantenerlo de forma hegemónica a través del tiempo. Solo cuando los oprimidos tengan conciencia de sí mismos (que se consideren una clase) y luchen por el poder quitado cambiará la situación de conflicto. Marx creía que el proletariado (una clase obrera) sería capaz de resolver este conflicto a través de una revolución. En Historia este concepto sigue siendo analizado y estudiado por diversas líneas historiográficas, ya que la situación en conflicto es más compleja de lo que supone Marx en el siglo XIX, porque en la actualidad nos encontramos con múltiples sectores sociales en conflicto que exceden los binomios históricos.

Brenner propone en su ensayo que en la Edad Media pudo existir cierta organización entre miembros de las clases oprimidas (definidas como aquellas a las que se les quita el excedente de productos) como algunos tipos de campesinos y artesanos, en contra de los grandes sectores opulentos de la sociedad feudal.

* Larga duración: Es un concepto muy utilizado y aceptado en Historia, ya que permite desglosar el tiempo en 3 unidades temporales para un mejor análisis. El primero en implementarlo fue Fernand Braudel, que en «El Mediterráneo y el Mundo Mediterráneo en la época de Felipe II» sugiere la diferenciación entre el proceso (cambios históricos de larga duración de los cuales no somos testigos), la coyuntura (períodos de tiempo más cortos donde sí podemos percibir mejor los cambios) y el hecho histórico en sí (que es el acontecimiento específico que se quiere estudiar).

  Debate Brenner
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Ensayo acerca del famoso debate Brenner, y las diferentes posturas con respecto al proceso de transición feudal a capitalista.

La idea de sociología en Comte.

La idea de sociología en Comte.

La denominada “ciencia de la sociedad” aparece bajo el alero de Aguste Comte el cual entre otras cosas intenta validar esta disciplina como una ciencia positiva, en una época en que el positivismo estaba en pleno auge, donde la misión primordial de las ciencias era distanciar el conocimiento de las verdades inapelables planteadas por la fe religiosa y de las incongruentes especulaciones de la metafísica, por tanto la sociología se erige a imagen de las ciencias naturales y matemáticas las cuales presentaban una rigurosidad metodologica atractiva para quien quería construir conocimiento objetivo.

Comte defendía la idea de reconocer las leyes naturales que poseían el carácter de inalterables, pero lo que le importaba a su sociología era: la “exactitud rigurosa de la comprobación y no una verdad absoluta o sociedad justa”[1].

Lo propuesto por Comte era entre otras cosas levantar una disciplina que se adhiriera a los cánones de la ciencia, que se preocupara de configurar una comprobación metodologica aceptable por la comunidad científica, a esto se debió una sobre valoración del método comparativo que culmino plasmando los dictámenes de la naturaleza sobre el comportamiento social; lo cual se traduce en una ciencia social que olvido por completo desde un principio que en el “mundo social” existían ideas y voluntades, por tanto remitir el comportamiento humano a leyes estrictas era suprimir la humanidad del sujeto social (entendiendo que el cambio de comportamiento y opciones es algo natural del ser humano, lo que muestra a vista de todos que la teoría no siempre se refleja la practica).

El incondicional apego de la sociología a la naturalidad de las ciencias, influyo en que Comte también se avocara a delimitar el objeto de estudio de la sociología; estudiar los comportamientos del hombre en sociedad, pero en ningún caso indagar en proponer una sociedad mejor a través de los resultados del estudio social, ya que “no existe influencia perturbadora que pueda en el mundo político y real, alterar de alguna manera las verdaderas leyes naturales del desarrollo de la humanidad”[2].

Entonces la sociología según Comte era una sociología natural o física social, que se ahogaría en lo negativo de una ciencia positiva; remitir el avance de una ciencia en datos incuestionables y leyes irrevocables -como señala Adorno- era sin duda alguna volver irracional una ciencia social, generando esa extraña relación positivista con todo lo que existe: o es bueno o es malo, es causa o consecuencia; al fin y al cabo bajo esta perspectiva positivista todo se transformaría en un registro de meros datos.

A simple vista la sociología había despertado con el pie izquierdo, de cierta manera lo que se plantea es que es reconocible en primera instancia el aporte de la sociología positivista la cual logra derribar las verdades eclesiásticas y metafísicas pero paradójicamente las suplantó por otra verdad inconmovible: una verdad natural que apuntaba a comprender y aceptar .

Vale decir que sin estas ideas sobre la sociología, la critica no hubiera aparecido en escena y es que ante un saber aberrante y doctrinario, era lógico que apareciera la critica la cual indagaría en la valides de estas leyes, transgrediéndolas, destruyéndolas; decontruyendolas (como decía Derrida), preguntándoles que tan legitimas eran; en otra palabras sin la critica, la sociología y toda ciencia social tendría un dejo de irracionalidad -como señala Adorno- ya que se propugnaba suplantar una verdad por otra, negando la dialéctica como forma de generar conocimiento.

Por ultimo y ante esto, me surge la interrogante ¿Qué tan científico es el positivismo o una “ciencia positiva”?, si al parecer aquella ciencia que se remite a lo “verdadero” deja de ser ciencia al momento de aceptar una verdad convertida en ley de la cual nada ni nadie se puede abstraer, acaso ¿fueron la duda, la razón y la critica en si, enemigos de la ciencia?, ¿es ciencia aceptar lo que se dice sin engendrar cuestionamientos?, frente a esto ya no se que tan científico resulta ser el trabajo científico, por que para algunos es ciencia aceptar, mientras que para otros ciencia es comprender y comprender implica mucho mas que aceptar, porque antes de comprender o aprehender se debe criticar; ya que lo que no dijo Comte fue que al dato algo había que hacerle preguntas, en otras palabras incluirlo a una problematica, solo así el científico dejaría de ver y reproducir hechos, para comenzar a entender y analizar los procesos que hacen de la vida del hombre algo tan complejo que necesitaría de una ciencia que los comprendiera, entendiera y posteriormente los explicara, en pos de un conocimiento dinámico que no se ahogaría en la irracionalidad de los métodos y que engendrarían un cúmulo de estudios posteriores encargados de configurar un proceso dialéctico del conocimiento, pues lo que se dice hoy, mañana puede ser fácilmente refutado . iniciarcorreo.es/

[1] Aguste Comte citado en “La idea de sociología”; Theodor Adorno, Max Horkheimer, 1966, Pág. 13.

[2] Ibíd.