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Categoría: Historia Moderna

La locura de las brujas

La locura de las brujas

bruja.jpgEn el artículo anterior habíamos hablado del año 1000 y su relación con el concepto de herejía, que no implicaba necesariamente algo en contra de la Iglesia Católica, sino un movimiento intelectual nacido de ella para mejorarla. Sin duda, para los grupos de poder de la época, la idea de cuestionar los dogmas de la Iglesia significó también el cuestionamiento de la sociedad feudal toda, razón por la cual en vez de comprender a los renovadores, se dedicaron a perseguirlos (1).

Creada la Santa Inquisición, esta se dedicó a perseguir a los disidentes y a través de diversos medios, hacerlos renunciar a sus creencias y devolverlos a la «FE ÚNICA». Los principales objetivos eran los grupos mesiánicos, aquellos que cuestionaban fuertemente los dogmas y predicaban públicamente el regreso a la espiritualidad, el alejamiento de las prácticas icónicas, pero lo más importante era «volver a la vigilancia porque se acercaba el final de los tiempos». Así como diversos grupos creyeron que el mundo saltaría en esquirlas para el año 2000, la gente creía en esa época que el año 1000 era la fecha de las fechas. Muchas personas dejaron sus pertenencias materiales, y se dedicaron al ayuno o la vida recluida en monasterios. Algunos de esos grupos mesiánicos eran pacíficos, pero los aguerridos (como los taboritas, los flagelantes, y otras alas disidentes de la misma Iglesia), predicaban la llegada de la «Edad del Espíritu» donde solo los piadosos podían entrar, mientras que los malvados debían ser eliminados. Estaban cansados de la corrupción social y sobre todo la eclesial, así que para preparar el escenario del regreso de Jesús en 1260, no tuvieron problemas en hacerles la guerra a los impíos.

¿Pero en qué momento se llegó a pensar que las mujeres podían ser sospechosas de brujería y qué tiene que ver con lo anterior? Bueno, recordemos que aquellas sociedades eran machistas y que en el imaginario popular la figura de la mujer desde el Génesis no fue vista como positiva. La mujer era sinónimo de pecado, de lujuria y placer. Cuando los agentes de la Iglesia no encontraban en un pueblo al líder mesiánico disidente, se las arreglaban para culpar a mujeres inocentes de incursionar en hechicería. Luego, se dedicaban a extraer confesiones por medio de diferentes mecanismos de tortura, y finalmente la pena máxima: la hoguera. Morir quemado vivo no era una aberración tal como la vemos ahora. En la época creían que el fuego purgaba los pecados porque era lo más parecido al concepto de luz que significaba Dios («Lumen Gloria»).

Muchas «brujas» confesaban sus actividades en reuniones secretas llamadas «aquelarres», donde se reunían con otras colegas a adorar a l ángel caído, es decir, al Diablo. Acudían allí volando a veces en escobas, y otras simplemente transportándose. Allí cometían orgías, asistían a la «Misa Negra», y aprendían los secretos de la oscuridad. Algunos historiadores creen que en la época existían mujeres que practicaban antiguas creencias anteriores a la Fe católica, como rituales egipcios, griegos o celtas, y que la gente supersticiosa asociaba esas prácticas con actividades diabólicas y maléficas. Otros piensan que la razón de estas fantasías se encuentran en los mecanismos de tortura de la Iglesia, que hacían «confesar» cosas hasta el más valiente, incluso, estos viajes a los aquelarres.

A mí me resultó interesante el trabajo de Marvin Harris (2), donde comenta en gran parte como funcionaban los mecanismos de tortura. Adelanto una parte del resumen de Renato Mansur:

La dificultad con las «confesiones» estriba en que se obtenían habitualmente mediante tortura. Esta se aplicaba rutinariamente hasta que la bruja confesaba haber hecho un pacto con el diablo y volado hasta un aquelarre. Continuaba hasta que la bruja revelaba el nombre de las demás personas presentes en el aquelarre. Si una bruja intentaba retractarse de una confesión, se la torturaba, incluso con más intensidad, hasta que confirmaba la confesión original. Esto dejaba a una persona acusada de brujería ante la elección de morir de una vez por todas en la hoguera o volver repetidas veces a la cámara de tortura. La mayor parte de la gente optaba por la hoguera. Como recompensa por su actitud de cooperación, las brujas arrepentidas podían esperar ser estranguladas antes de que se encendiera el fuego.

El autor también comenta que era común en la época el uso de remedios extraídos de plantas y hierbas de la naturaleza. Muchas de esas infusiones y ungüentos tenían propiedades alucinógenas. Estas drogas, combinadas con la locura de las brujas, hacían que algunas mujeres «se creyeran» los viajes al aquelarre, que en conjunto con las prácticas inquisidoras se volvían realidad, cuando en realidad eran fantasías. También el autor recalca que además de «purgar» pecados, los agentes de la Iglesia hacían negocio confiscando los bienes de las «brujas» así como los de su familia.

Todos estos elementos continuaron en la mentalidad colectiva y configuraron a la bruja típica de los siglos XVI a XVIII: la vieja con verrugas, poderes ocultos, escobas y en compañía de un gato negro o un cuervo. Para más información recomiendo visitar esta página.

Y recomiendo la descarga de este excelente resumen de Renato Mansur:

  La locura de las brujas
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Resumen sobre la problemátima de la brujería y la herejía en la Edad Media.

Bibliografía consultada:

(1) Duby, Georges: El año mil, Cladema, 1988.
(2) Harris, Marvin: Vacas, cerdos, guerras y brujas, Alianza, Buenos Aires 1991.

El intercambio de productos alimenticios del Imperio Español a la América Colonial

El intercambio de productos alimenticios del Imperio Español a la América Colonial

Fabián Gaspar Bustamante Olguín. Estudiante de tercer año de licenciatura en Historia de la Universidad Diego Portales, Santiago de Chile.

En este proceso de aculturación entre aborigen y español, no sólo se dio una aculturación en lo religioso, político o idiomático sino también se dio en lo que es los productos venidos de Europa, por tanto, la alimentación y la agricultura.

Los productos europeos llegados a América no necesariamente supusieron una mejor alimentación entre los aborígenes. En el texto de Bauer sobre la alimentación y la agricultura revela la mezcla lenta y discontinua, pero, inexonerablemente, de diversos sistemas de cultivos y pastoreo de indígenas con sistemas diferentes de la cuenca del mediterráneo en la Baja Edad Media.

  El intercambio de alimentos entre el imperio y la colonia
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Ensayo sobre el intercambio de productos alimenticios en la otrora economía colonial.

El Carnaval en la Edad Moderna

El Carnaval en la Edad Moderna

El mundo del carnaval era central para la Edad Moderna. ¿Pero qué significaba realmente: diversión pura, rebeldía o control social?

1rodemayo.jpgUna vez tuve la posibilidad de asistir a una jornada de Historia en mi instituto, y presenciar una exposición muy clara con respecto a este tema, de la mano del historiador argentino Rogelio Claudio Paredes. ‘Carnaval’ significa según sus palabras ‘Fiesta de la Carne’. ¿Qué se hacía en fiestas como estas? De todo: no se trabajaba, había momentáneamente relaciones de fraternidad, se compartían los alimentos obtenidos del verano, no había reglas, se dejaba paso a la lujuria, al sexo y las pasiones humanas. El reventón que se pudiera vivir hoy en cualquier parte donde haya oportunidad de salir de parranda, perfectamente era posible en la Edad Moderna, y a pesar de no contar con las bondades de la tecnología actual. Desde febrero hasta abril había que comer de todo glotonamente, y desatar todas las pasiones y deseos, puesto que en Cuaresma la religión pedía sacrificios y ayunos, los nobles volverían a sus habituales labores de dominación, los artesanos a seguir viviendo de las artes manuales, los sacerdotes a seguir cobrando diezmos, y los campesinos de vuelta al trabajo. Especialmente para los pobres, las raciones eran menores, sobre todo en invierno, donde los alimentos escaseaban y se trabajaba menos por lo poco que duraba el día (en términos de luz solar que se recibe en esa época). Según Claudio, esta herencia carnavalesca ya se vivía en tiempos de los romanos, y ellos a su vez, lo aprendieron de los celtas y otras tribus germanas a las que intentaron someter, pero como vimos en el artículo Síntesis Cultural, ocurrió una fusión de ambos mundos, y el carnaval también es un producto de ello.

Otro historiador, Peter Burke, señala un «mundo al revés» que caracteriza al carnaval. En ese estado de las cosas abunda el desgobierno (La sociedad tenía derecho a transgredir varias normas: podían blasfemar, cometer abusos, burlarse de sus nobles y de las investiduras eclesiásticas, y podían elegir al Rey y la Reina de la festividad, quien tenía poder o no según lo que dijera la muchedumbre), derroche de comida y bebidas (Mucha carne, cerveza y vino. Abundaban fiestas como «Día del Asno», «Fiesta del Cerdo» y «San Bernardo», donde en esta última los carniceros competían por ofrecer gratuitamente el mejor pedazo de carne asada para la muchedumbre), libertinaje sexual (Siempre amparada en el doble sentido, las festividades como «Primero de Mayo» y «Día de la Salchicha» implicaba libertad para que el hombre persiguiera mujeres y construyeran símbolos fálicos. En muchas ocasiones, las mujeres podían perseguir ellas a sus víctimas. Abundaba la infidelidad voluntaria) representaciones y parodias (las carrozas muy comunes en el norte de Italia, representaban pasajes de la Biblia o escenas del Apocalipsis, siempre en tono de burla a las autoridades, pero a veces como verdadera manifestación de las creencias populares) Por último, los cambios de roles, donde el patrón se convertía en siervo, y este último en amo, durante el tiempo que transcurriera la festividad. En el imaginario popular de aquel entonces, según Burke, figuraban todas estas libertades en la leyenda del «País de la Jauja», que proporcionaba al afortunado el carnaval eterno y el gobierno de los humildes.

Pareciera ser que el carnaval servía como un aliviador de tensiones, con el objeto de preparar a la muchedumbre para ingresar de vuelta en el sistema de desigualdades el resto del año. Cuaresma y Adviento constituían formas religiosas de control muy efectivas para ese propósito. Sin embargo, detrás de toda festividad habían mensajes subliminales de rebeldía, de protesta social, de querer cambiar el orden de lo establecido, para hacerlo más parecido al carnaval eterno. O al menos eso mostraban las turbas iracundas que de forma desorganizada exigían estas demandas, sobre todo en Alemania, donde los principados ejercían un sistema de dominio feudal muy duro e inamovible.

Cabe preguntarse si hoy en día los carnavales significan los mismo que aquellos tiempos, ya que han mutado conforme a la espacialidad y los múltiples legados culturales donde se desarrollan.

Bibliografía Consultada:

– BURKE, PETER: La cultura popular en la Europa Moderna, Alianza, Madrid. Cáp. 7: El mundo del carnaval.

Renacimiento, Tecnología y… América

Renacimiento, Tecnología y… América

Los adelantos en la tecnología y la conformación de una mentalidad renacentista fueron de gran importancia para el descubrimiento de América.

averroes.jpgNos ubicamos en el tiempo: Siglo XV-XVI. El mundo europeo está experimentando cambios importantes en su mentalidad. La herencia prehumanista de los intelectuales medievales como Abelardo, se hace sentir: el Hombre se siente parte importante de la Creación. No se deja a Dios de lado, pero ocurre una clara separación entre la Ciencia y la FE, como puedes evidenciar con el filósofo francés Jean Bodín, y con el musulmán Ibn Rosch (Averroes, en latino.) Este último separa la Fe de la Razón, lo cual es muy importante para el desarrollo de la Ciencia en épocas posteriores.

La transición de una visión teocéntrica a una antropocéntrica se conoce como Humanismo y Renacimiento. Uno como fundamento filosófico para el antropocentrismo, el otro como nueva corriente artística y expresiva. Ambos, se sienten herederos de Grecia y Roma y los estudiosos de la época comienzan a leer obras antiguas. ¿Para qué lo hacen? Pues bien, no se trata de un goce intelectual o espiritual solamente, sino de una aplicación práctica de los saberes para la navegación, el comercio, la ciencia y las artes. Los burgueses son los actores principales del Humanismo y van a tener amplios espacios de producción científica y tecnológica que son las Universidades.

La tecnología fue muy afectada por la nueva mentalidad europea: Los nuevos ejércitos asalariados se componen de infantería, equipada con las primeras armas de fuego: arcabuces y cañones. La armadura de placas metálicas solo sobrevive como pieza folclórica. La vela latina bizantina permite que los barcos naveguen más rápido: aparecen las carabelas, y luego, los galeones. Los navegantes resideñan sus mapas, puesto que el nuevo escenario es el Océano Atlántico, en desmedro del archiconocido Mar Mediterráneo. Las cartas y rutas de navegación son más precisas y permiten adentrarse más al mar y abandonar poco a poco la navegación costera.

América será irremediablemente el nuevo escenario de prueba y ajuste de todas estas innovaciones, mientras que la nueva mentalidad europea no cambiará del todo la cosmovisión feudal de las masas campesinas y aquellos que no formaban parte de la burguesía en ascenso. En otra oportunidad veremos porqué América es de alguna manera, la extensión de estas prácticas.

Mapas de la Edad Moderna

Mapas de la Edad Moderna

En la página de Joaquín de Salas Vara de Rey, encontrarás mapas histórico-políticos sobre la Edad Moderna. Son muy interesantes para observar y comparar con las divisiones geopolíticas actuales del globo. Por ejemplo, este mapa de la América Colonial en 1799 (Haz clic para verlo en su tamaño original):

mapaamerica.jpg

Para bajar otros mapas, ve al sitio de Joaquín:

http://personal.redestb.es/naoero1968/spanish.htm