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Categoría: Historia Americana

El génesis según los Lule-Vilelas

El génesis según los Lule-Vilelas

Si bien no es bueno tomar al pie de la letra un relato cosmogónico (aquel que utiliza una cultura para explicar sus orígenes), uno de la cultura aborigen Lule-Vilela (poblaron Santiago de Estero y Tucumán, Argentina.) me sugerió muchas cosas: ideas de evolución (al mejor estilo darwiniano), una posible historia no conocida antes de la última glaciación (ya estoy como los de Discovery Channel), la fusión con otras culturas, un posible contacto transpacífico, etc. A continuación coloco un fragmento del libro «Argentina Indígena» del investigador Ibarra Grasso (1967) donde aparece el relato:

Primera época «Prediluvial o de los Padres Grandes»:
Padre y Madre vinieron del lado oeste, del lado del gran mar. En los principios, ambos padres habían gateado y tenían cola, pero después andaban erguidos y perdieron la cola. Ellos se encontraron con los Tatú Carreta, mucho más grande de los que se conocen y también con otros animales. Todos tenían comida y vivían en paz y abundancia.

Segunda época «El Diluvio»:
Comienza a llover, todo se inunda, nacen mosquitos en todas partes que chupan la sangre de los Padres Grandes; también se ensañaban con otros seres que vivían en los árboles, «otra gente diferente» que tenían cinco extremidades, y la del medio «es una víbora negra que se ata por los gajos». Los Padres Grandes comían a gentes de esa nación. La inundación aumentaba (…) los Padres Grandes con sus innumerables hijos se escaparon para el lado del sol delgado, (oeste) alcanzaron tierras altas y no se ahogaron más.

Tercera época «Postdiluvial o de las 4 hijas de la pareja ancestral»:
Pasaron muchas lunas, y vivían peleando con otras gentes distintas que hablaban otras lenguas, no sabían hacer redes, ni tejer nada. Nuestro abuelo tomó como esposa a una mujer de aquellos extraños, y tuvo muchos hijos. «Ellos fueron en todas las direcciones, donde hubiera frío o calor».

Cuarta época «Una erupción volcánica y un terremoto»:
La tierra hacía mucho ruido y bailaba bastante (…) lo que estaba arriba se vino por abajo, y lo que estaba abajo vino arriba. Los vilelas se asustaron y dispararon donde crece el sol (este) (…) encontraron tiempo bueno y agua grande linda. La tierra ya no bailaba ni tronaba, ni la montaña tiraba más del agujero ardiente (…) el mismo sol (…) tenía miedo del gran agujero que tira fuego.