¿Occidente vs. Oriente?

Desde tiempos remotos compartimos tantas cosas, por lo que uno se termina preguntando ¿Seremos realmente mundos tan distintos? Compartamos algunas reflexiones.

por Mario Molina.
Grand Bourg, Buenos Aires, Argentina.

Tal vez han oído hablar de la famosa teoría del “choque de civilizaciones” de Samuel Huntington(1), publicada en la revista estadounidense Foreign Affairs en 1993, y luego como libro en 1996.Tomando como base las ideas de Arnold Toynbee y Francis Fukuyama, sobre la idea de influencias geopolíticas entre las culturas, del primero, y el “fin de la Historia” que habla del final de la filosofía humana como tendencia hacia un estado de bienestar (suplantado por un orden occidental mundial) del segundo, el autor de aquella teoría hablaba que conforme la Historia avanza los conflictos entre civilizaciones aumentan, entendiendo la “civilización”como una cultura con un conjunto de saberes e ideas más o menos herméticas que difieren de otras (sobre todo en el plano religioso).

Por otro lado, Niall Ferguson profesor de Historia de Harvard, afirma que lo que dice Huntington nos ayuda a comprender muchas noticias donde civilizaciones con un núcleo de valores que se creen distintos entran en pugna: musulmanes protestando contra caricaturas danesas, cristianos nigerianos vs. musulmanes, la tensión entre israelitas y musulmanes, la tensión en Cáucaso, etc. Pero al estar sujeto más a tendencias del plano geopolítico o religioso (ej: Guerra Fría) descuida los conflictos interétnicos, es decir, las relaciones conflictivas entre culturas que se superponen, sobre todo cuando comparten un mismo territorio, o cuando sus condiciones sociales son dispares. En Medio Oriente, la mayoría de los conflictos se dan entre grupos musulmanes: kurdos, árabes, chiitas, sunnitas, turcos, pakistaníes, indonesios, sirios, egipcios, etc. Por eso muchas veces, piensa Niall, lo que se da son “civilizaciones de choque”(2). No conflictos entre Estados-naciones, o naciones, sino entre grupos humanos.

Ahora algunos pensarán: “¡En occidente no pasa eso!”, pero piensen en las realidades de su barrio, en los conflictos que se dan entre grupos humanos que piensan distinto, o que tienen proyectos políticos o sociales distintos. El concepto de democracia difiere y se escriben varias historias distintas: la de los ricos, la de los pobres, la de los que no saben a que lado agradar, y los que se aprovechan de tales divisiones. Piensen en su realidad local… Se van dando cuentan como los conceptos de “Nación” y “Estado” son relativos… (En otra oportunidad hablaré de ellos)

Siguiendo con nuestro razonamiento, ¿No será que no sabemos nada del mundo árabe?(3), si quieren sorprenderse conmigo les propongo hacer un poco de memoria juntos:

a) El choque entre Occidente y Oriente no tuvo lugar en los aspectos culturales: Mucho antes de la globalización estábamos estrechamente unidos. Ejemplos como el floreciente intercambio científico y cultural en Al-Andalus, el intercambio de pensamientos y formas de vida, las alianzas comerciales y tecnológicas, la interpretación árabe de los antiguos griegos, las comunidades del sur de Italia de cristianos y árabes unidos, sobran para describir la ligazón cultural que siempre nos unió.

b) Tres hechos importantes distorsionaron la unión: Las cruzadas, la reconquista cristiana de España, y el Humanismo renacentista. Este último más que los anteriores, significó la creación entre los europeos de un pensamiento etnocentrista: se sentían los verdaderos herederos de Grecia y de Roma (a pesar de que estas dos surgieron como la fusión de varias culturas antiguas distintas), y mediante la religión (y luego por la ley), justificaron esa posición. Los descubrimientos y conquistas de ultramar hicieron lo suyo. Occidente creó un pensamiento de exclusión, del que nosotros somos herederos, porque no nos permite conocer mejor a otras culturas.

c) La Guerra Fría y el terrorismo: Hoy en día el mundo está conmocionado por las múltiples manifestaciones terroristas y fundamentalistas que se van dando en distintas partes del globo. Cruzada y Yihad, o “guerras santas” siempre hubo entre Occidente y Oriente, y surgían de los elementos ortodoxos y dogmáticos que introducían las religiones; de esa manera escondían los intereses económicos, y políticos que verdaderamente tenían. Durante la Guerra Fría (1945-1989) se escondieron esos mismos intereses bajo la tensión ideológica y política entre un mundo bipolar de capitalistas contra comunistas. Surgen Bin Laden, Al Qaeda, Hamas, y muchos grupos fundamentalistas que reclaman territorios para sus nacionalidades en gestación. El terrorismo era un instrumento ideal que Occidente tenía para complicar las cosas en Oriente, y cuando su ideología capitalista triunfó, no pudo parar a los múltiples monstruos que había creado y que se le volvieron en su contra. Recuerden que Bin Laden, trabajó para la inteligencia estadounidense. Asi aprendieron muchas cosas…

Asi que lo que nos separa de los orientales no es nuestra religión, forma de vida, o costumbres; sino esta telaraña política creada hace años que solo beneficia a determinados grupos de poder, mientras que muchas personas (de los dos mundos) odia sin sentido, ni comprende lo que en verdad está pasando, o al menos lo presiente. La tensión en Medio Oriente es solo una excusa para tapar el interés por el petróleo y otros recursos naturales(4). La guerra siempre sirvió bien para eso, pero nunca trajo beneficios totales para nadie.

Ya lo decían Neufre y Quijano, cuando afirmaban que las culturas solo tienen 10% de puras, ya que el intercambio es tan intenso, que hoy se habla de “Culturas Híbridas”. Este tema no es la excepción.

Bibliografía consultada:
(1) ENCIPLOPEDIA LIBRE WIKIPEDIA: Choque de civilizaciones, Wikimedia Foundation Inc., Actualización del 9/01/2006 – 08:54 [http://es.wikipedia.com/wiki/Choque_de_civilizaciones]
(2) FERGUSON, NIALL: Civilizaciones de choque, en LaNacion.com, Buenos Aires, 5/03/2006 [http://www.lanacion.com.ar/785787]
(3) BOSOER, FABIÁN: Los occidentales ignoran casi todo del mundo árabe, en diario “Clarín”, Buenos Aires, sección ZONA, pág. 38-39, 26/09/2004
(4) GOSMAN, ELEONORA: El petróleo es el elemento central de la guerra a Irak, en diario “Clarín”, Buenos Aires, sección Política internacional, pág. 23, 9/09/2002

Cómo citar este artículo:
MOLINA, MARIO: ¿Occidente vs. Oriente?, en Hablemos de Historia, 14/03/2006.[http://hablemosdehistoria.com/archivos/occidente-vs-oriente]

La transición de la esclavitud al feudalismo

por Carlos Marandet y Mario Molina.
I.S.F.D. y T. Nº 42 “Leopoldo Marechal” – Profesorado de Historia.
2do año Ciencias Sociales.
Bellavista, Buenos Aires, Argentina.

Realizado el 24/05/05 para el instituto.

¿Cómo y por qué terminó la esclavitud antigua? Es la pregunta que Marc Bloch plantea como eje para explicar la interpretación que se le da al concepto de libertad y esclavitud, tanto en la Edad Antigua, como en la Edad Media. Como las relaciones que permiten responder esa pregunta son complejas, divide la cuestión en cuatro breves capítulos. En los cuales es frecuente ver: el uso de vocablos lingüísticos de diferentes lugares (para llegar a comprender el concepto de esclavo y de siervo, respectivamente), la cita a documentos de época (como el Domesday Book inglés) y el análisis de exhaustivas variables, de las cuales se tomarán las más importantes.

En el primer capítulo, se habla propiamente del esclavo de los tiempos romanos y las invasiones germánicas. De todas las variables que desarrolla, se rescatará el de la fuerza de producción: un esclavo, era un objeto de lujo, documentos de la época romana aludían a él dentro de una trilogía comercial: oro, telas y esclavos; eran los tres principales objetos preciosos que un comerciante intercambiaba. Pero la mayoría de los esclavos se usaron para el servicio personal, ya que ofrecían un bajo rendimiento de capital- trabajo, el cual era encomendado a terrazgueros, mejor preparados. Además, había que mantenerlos, y esto elevaba grandemente los costes. La crisis de la administración pública tras las invasiones, favoreció la aparición de nuevas relaciones de dependencia, base del sistema feudal.

Ya en el segundo capítulo, el autor, bajo la variable de la religión; explica como esta legitimó el sistema de dependencia entre los hombres. La postura de la Iglesia durante el imperio, y luego en la Temprana y Alta Edad Media, siempre resultó ambigua: por un lado ante Dios, todos los hombres (a pesar de sus relaciones de dependencia) eran iguales; pero por otro (y para legitimar los “bienes” de amos y reyes, y de la propia Iglesia), el hombre recibía la esclavitud por estar ligado al pecado original (en resumen, el pensamiento de San Agustín, y el de los concilios de época). De todas formas, la Iglesia si bien no condenó la esclavitud, favoreció las manumisiones.

En el tercer capítulo, se trabaja de manera exhaustiva los vocablos lingüísticos y documentos (entre ellos, las cartas de administración pública de los siglos XI XII) derivados de la palabra “Servus” (el que sirve). Este siervo, será el nuevo actor de las relaciones de dependencia de la Edad Media, pero el esclavo no va a desaparecer. Más bien, recurre a establecer comparaciones en cuanto a las semejanzas sociales, y a las diferencias jurídicas de ambos conceptos. Para las primeras, vale destacar que ambos estaban sujetos a la discriminación social: no podían participar de los tribunales, ni ser aceptados en la órdenes eclesiásticas, y el solo nombrarlos era índice de injuria hacia ellos. Para las segundas, el siervo era diferente al esclavo: ante la ley, era un liberto u hombre libre obediente a un señor, y esto lo habilitaba para tener tenencia de tierras e incluso podía intercambiarlas, venderlas y hasta heredarlas. Las corveas eran elevadas, pero las tierras eran de igual precio y calidad que un colono libre. Su mano de obra estaba reglamentada por tiempo y normas.

Por último, en el capítulo cuarto, se ve como las nuevas relaciones de dependencia tuvieron interpretaciones diferentes según el lugar. Por ejemplo, para los francos y normandos, la esclavitud era muy poca, ya que se prefería el uso de siervos, base del sistema señorial. Las instituciones germanas, sin embargo, se mostraron más ortodoxas al concepto de esclavo del antiguo imperio; y tenían un floreciente comercio en Praga. En los siglos XI y XII, el concepto de esclavo toma un giro espontáneo mediante un tinte racial y religioso. La primera variable, porque la nueva fuente de esclavos fueron los pueblos de extranjeros no cristianos o paganos, más allá de Alemania Oriental (como los eslavos). La segunda, porque la Iglesia establecía que podían ser esclavos todos aquellos ajenos a los preceptos cristianos: infieles, paganos, herejes y apóstatas (indiferentemente si se era cristiano o no) De esto último, sobra el ejemplo de los esclavos de cruzados en Siria, y del intercambio humano indiscriminado durante la España Musulmana, que funcionaba a partir de esclavos.

Finalmente, concluye que la Edad Media nunca destruyó, ni suprimió las desigualdades de hecho o nacimiento; simplemente mediante la ley, les otorgó una faceta más humana. Es más, el autor se juega a pensar que en Europa, el poco uso de esclavos impidió la renovación de sangre, la cual derivó a un profundo hermetismo hasta nuestros días. Pero eso es otra hipótesis.

Obra Original:
Bloch, Marc: La transición del esclavismo al feudalismo, Akal Editor, Madrid, 1981.

  Transición del esclavismo al feudalismo
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Resumen en base a una obra de Marc Bloch.

Los Hebreos

enviado por Mario Molina.
Grand Bourg, Buenos Aires, Argentina.

hebreos.jpg Los hebreos eran semitas, originarios de Caldea (en Mesopotamia). Sus tribus vivieron durante largo tiempo bajo la dirección de patriarcas, y bajo un estilo de vida nómade, emigraban cuando se agotaban los pastos para sus ganados. Así fueron a parar a Egipto, donde los faraones los esclavizaron y sometieron a trabajos forzados. Al cabo de un cierto tiempo lograron escapar en masa formando una caravana, que erró por los desiertos de Sinaí hasta llegar a Canaán, donde se establecieron para siempre.

Obra original:

MALET, ALBERTO: El Oriente. Librería Hachette, Segunda Edición, 1990. Cáp. V-VI.

  Los hebreos
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Resumen sobre la Historia antigua y tradiciones de ésta cultura.

El papel del Santo en la fe popular

Desde la baja Edad Media hasta hoy en día, ¿Habrá cambiado algo?

por Mario Molina.
Grand Bourg, Buenos Aires, Argentina.

San Cayetano, San Expedito, San Pantaleón, San Antonio, San Francisco… ¿No te resultan conocidos? Sin lugar a dudas, la devoción popular los transformó en personajes cotidianos, apareciendo su imagen con frecuencia en la sociedad.

¿Pero por qué sucede esto? La devoción popular los transformó en la solución que necesitaban para curar enfermedades, conseguir trabajo, dinero, recuperar amores perdidos… etc.
Ahora pensemos, ¿Será esto un fenómeno reciente? ¿O es producto de un proceso histórico que aún continúa? La respuesta es sencilla. Los santos surgen en el siglo XIII como amigos del Pueblo, porque constituían un apoyo muy preciado en tiempos de peste y hambrunas. Eran personajes que en vida los aclamaban, y en la muerte los veneraban y representaban de manera llamativa mediante imágenes, esculturas, grabados, y otros tipos de representaciones gráficas.

Ahora bien, ¿No te parece conocida actualmente esta historia? Basta con observar un 7 de agosto, un 8 de diciembre, donde miles de peregrinos católicos acuden a rendir homenaje a sus santos preferidos. Generalmente, lo hacen para agradecer porque el santo cumplió con sus pedidos, o para realizar nuevas intenciones. Incluso, muchos hoy en día no podemos evitar el hacer alguna reverencia frente alguna imagen sagrada, y yo también me incluyo.

Siguiendo nuestro razonamiento histórico, la Iglesia mantuvo desde siempre una postura permisiva y avaló la figura del santo, con el objeto de perpetuar su dominio sobre las masas populares. Pero cuando el problema excedió sus capacidades, ya era tarde: la gente veneraba a los santos a la manera de Grecia, es decir; había uno para cada cosa, y podía ser dador del bien como del mal. Dios había pasado a segundo plano, frente a sus intercesores. Tanto, que ni siquiera la Contrarreforma de la misma Iglesia Católica pudo borrar del todo la imagen del santo en la fe popular.

Esta es una herencia cultural, que reside en la humanidad católica desde la Edad Media hasta nuestros días.

Cómo citar este artículo:
MOLINA, MARIO: El papel del Santo en la fe popular, en Hablemos de Historia, 2 de marzo de 2006.[http://hablemosdehistoria.com/archivos/el-papel-del-santo]

Te propongo algo…

Siempre cuando digo que estoy estudiando para profesor de Historia la respuesta que encuentro no es siempre la de “uhh que interesante!!!”, sino un simple “te gusta eso???” y lejos de desmotivarme, eso me ayuda a darme cuenta que muchas veces no sabemos que rayos es la “Historia”, qué significa, o para qué hay que conocerla…

Yo creo que sí tiene utilidad: nos ayuda a construir nuestra identidad individual y social, a saber porqué somos como somos, lo que fuimos y lo que podemos ser.

También creo que cada uno construye su “historia”: con nuestro modo de ser, pasatiempos, amistades, con las cosas pequeñas de cada día. Pues prefiero hablar de una historia no hecha por héroes, sino por personas comunes de carne y hueso, con virtudes y defectos.

Te propongo algo… Si vos querés conocer más sobre tu pasado para entender como es tu presente, creo que no erraste de lugar.

Mario Molina (MarioFX)

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