Los caminos del Che 50 años después

Me estoy enganchando con la serie/show “Los caminos del Che: un diario en motocicleta” que pasan en NatGeo los domingos a las 23:00 horas (repite los jueves a la misma hora). ¿De qué va? Se trata de una sucesión de 10 episodios donde dos jóvenes, Beatriz y Gustavo, recrean el viaje que Ernesto Guevara y su amigo Alberto Granado realizaron en 1952 recorriendo un trayecto considerable de Sudamérica (Desde Córdoba en Argentina, hasta Caracas en Venezuela).

La serie tiene características evidentes de “show”: los protagonistas buscan imitar los problemas del viaje histórico, pero con una cuota de humor y sobre todo en la búsqueda de crear en el espectador un sentimiento de curiosidad o novedad ante realidades latinoamericanas diversas. Por otro lado, el programa tiene su lado histórico: en cada episodio se hacen referencias a las situaciones del viaje original del Che y su amigo. Pienso que esto es lo más fructífero de la emisión: ver ese contraste entre la actualidad y el pasado histórico.

Por lo tanto, no me parece desacertada esta permisa que aparece en una nota del Clarín del 10 de junio acerca de los protagonistas:

Gustavo Prepelitchi y Beatriz Ortiz comparten una característica básica: están convencidos de que viajar es la mejor herramienta para ampliar el conocimiento sobre los lugares y las personas.

El próximo domingo pasarán el quinto episodio. Para los que se perdieron los anteriores, pueden entrar a la página oficial del programa y verlos por Internet.

6 thoughts on “Los caminos del Che 50 años después

  1. Francisco Estepa says:

    Estimado señor o señora:

    Acabo de descubrir esta página. Me gustaría saber si existe en la misma algún foro dónde poder escribir sobre temas relacciónados sobre Historia y Arqueología romana o árabe. He publicado libritos sobre Ventippo y Reconquista en Andalucía.

    Reciban un cordial saludo

  2. Mario Molina says:

    Hola Francisco, bienvenido! Soy Mario Molina, autor de este sitio. No, no tenemos foro aquí. Lo que ves es un blog, un sitio web donde se publican artículos de forma periódica (en este caso, de interés histórico), que quedan guardados en archivos cronológicos así los visitantes pueden consultarlos vía web o rss, en cualquier momento, y dejar comentarios en los artículos de su interés. Si querés participar hay varias formas de hacerlo registrándote (en ese caso creo una cuenta de autor para que puedas escribir tus propios artículos) o no (enviando los textos y recursos por email). Si te interesa la propuesta, te invito a leer más sobre la misma aquí.

  3. Arturo Badillo says:

    Hola Mario, comparto tus comentarios sobre la serie, es buena y engancha el tema que están manejando se me hace muy interesante. Soy de México y siento que mi pais al igual que muchos otros esta deslumbrado mirando hacia el norte y se olvida que tiene hermanos con mucha riqueza cultural y tan similares al lado suyo.

    Espero cada semana avance a nuevos lugares me ha hecho descubir mucha similitud entre México y los lugares q visitan. Tengo el sueño de hacer un viaje de ese tipo empezar en aquí y llegar hasta la Ushuaia… Por el momento este programa me ha hecho vivirlo.

    Saludos

  4. Creo que lo último que dices es lo que lo hace más atractivo: imaginar que es uno el que va en ese viaje. A mi también me gustaría conocer otros países y otras realidades americanas, pero ahora queda como proyecto, jeje.

  5. james mejia alegrias says:

    Creo que sentir el entusiasmo de hacer un recorrio de esos seria ver la libertad de un ser otro planeta libre de prejuicios y opiniones ajenas

  6. Hola James, me parece que un viaje de está magnitud va más allá del placer que pueda uno encontrar en hacerlo: a la luz saltan realidades distintas que vivimos en Latinoamérica. Por ejemplo, el Che se proponía ese viaje como una aventura, pero cuando lo terminó se dió cuenta de la diversidad de problemáticas sin resolver, como la cuestión social. Es decir, nuestro Planeta trae todo en un “pack”: tristezas y alegrías, desigualdad y solidaridad, corrupción y rectitud, prejuicios y respeto, etc. Y lo sorprendente es que esa variedad de matices convive en cada uno de nosotros. Sin duda, no hace falta un viaje para darnos cuenta de eso, pero convengamos que toda experiencia sirve para comprender un poco mejor este contradictorio mundo.

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