Cuatro años de Hablemos de Historia

Hola mis estimados lectores. El pasado 12 de febrero el blog cumplió 4 años de existencia en la web. El 2009 fue un año difícil para el proyecto debido a que otros proyectos (laborales y también de la vida) restaron tiempo, ganas y dedicación a éste espacio. Ésto se vió reflejado en la baja del ritmo de la publicación, aunque siempre buscamos publicar contenido bien hecho, en base a lecturas y dedicación. Quizá tengamos que reflexionar de qué manera vamos a seguir, pero definitivamente esa es la idea: continuar con éste espacio que tan necesario es en tiempos donde el debate de ideas parece ser mala palabra para algunos.

Esperamos contar con ustedes éste año, con sus colaboraciones, y con su curiosidad: que sin ella no puede haber conocimiento alguno, ni tampoco acción alguna. Salud!

Un millón de voces

América PuñoSimplemente escribo para comentarles que estamos muy contentos por todas las visitas que hemos recibido durante éstos casi 4 años. Según el contador somos más de 1.000.000 de voces interesadas por aprender y conocer más de la Historia (o las historias), la memoria, y su regreso a un presente donde las necesitamos más que nunca para aprender de las lecciones que otros anónimos como nosotros descubrieron y construyeron en su momento.

El equipo tuvo que hacer un parate necesario para atender determinados asuntos, pero está claro que el espacio puede ser de gran utilidad, sobre todo para aquellos/as que verdaderamente lo ven como un lugar de intercambio cultural, de discusión, y de la necesidad de producir contenidos que vayan contra la lógica de otros proyectos que brindan toda la información masticada, lista para una reproducción sin sentido; que los profes de historia (así como los estudiantes en camino de serlo) detectamos a la legua. Por eso no nos cansamos de repetirlo: Se trata de pensar la Historia, de discutirla, de dar a conocer lo que hacemos, y de referenciar correctamente las ideas que no son nuestras. Internet no está solamente para sacar lo que necesitamos, sino que el sentido de la web deber ser compartir. Por eso felicitamos a todos aquellos que han colaborado desinteresadamente con el proyecto: desde los que envían trabajos para su difusión, hasta los que comentan constructivamente, tratando de exponer sus argumentos. También agradecemos a todos los que nos referencian con enlaces o citas bibliográficas a los contenidos. Nos da una alegría muy grande saber que parte de ellos forman parte de bibliografía de cursos en universidades y centros comunitarios.

Sólo por eso decimos que somos un millón de voces, y alentamos a que el proyecto siga, a seguir colaborando y a seguir discutiendo (poco, mucho no importa), porque los tiempos que vivimos requieren de personas comprometidas con su realidad, de protagonistas, y no sólo de observadores.

(*) La imagen del artículo la encontramos en el blog Esquina Montevideo.

Algo de mantenimiento

Estimados lectores, cómo están tanto tiempo. Nosotros estamos hasta el cuello, es por eso que no han visto actualizaciones hace tiempo. Como no nos gusta escribir y/o publicar cualquier cosa, preferimos solucionar los proyectos que tenemos pendientes y luego volver a retomar la marcha de Hablemos de Historia, de a poco.

La necesidad de éste mensaje es para solucionar un pequeño problema informático por el cual ustedes mis estimados, no podían acceder correctamente a bajar los pdf, zip u otros archivos descargables que tenemos en línea para difundir su uso libre y promover el análisis de las diversas temáticas.

Fuera de éste “mantenimiento informático” se me desprende una pequeña reflexión: reforzar nuestras ideas y acciones con respecto a lo que está pasando en Latinoamérica. Recordando a Waldo Ansaldi en su texto “América en Llamas” (donde reconstruía la depresión de 1930 y su impacto socioeconómico sobre la región), hoy podemos decir sin temor a equivocarnos que estamos en una situación tan pesada como la de aquellos años, o más. La reacción de la derecha se está haciendo sentir no sólo sobre nuestro hermanos hondureños, sino sobre toda la región por medio de la ola de “acciones civiles” desestabilizadoras. ¿Qué es ésto estimados lectores? Es el claro regreso del golpismo (una manera de decir, siempre estuvo ahí), enmascarado a través de ciertas ONGs y organizaciones ligadas a los grandes grupos económicos, que saben la ventaja de ésta modalidad a los clásicos golpes militares que sometieron generaciones enteras a la barbarie y el conformismo de la sociedad capitalista. Critican que los trabajadores y oprimidos de la tierra se organicen, y no vacilan en manipular la opinión pública a través de los medios masivos de comunicación (incluso tienen blogueros fulltime en la red), para hablar de inseguridad y terrorismo, cuando deberían hablar de la desigualdad económica y social, que todos y todas sabemos es el mal de todos los males. Temen los avances del proceso revolucionario en Venezuela, las reformas de Evo y Correa, la resistencia del EZLN y las FARC, la acción de los movimientos sociales, la recuperación de las fábricas a través de la autogestión de sus trabajadores, la reorganización de cooperativas campesinas, la reactivación de los movimientos estudiantiles y hasta los más mínimos vestigios de pensamiento progresista a revolucionario.

Hoy más que nunca necesitamos mantenimiento, pero de nuestra mente, para que, descansado nuestro cerebro de la rutina diaria, aprendamos a ver más allá de las apariencias.

Mercedes Sosa: Yo vengo a ofrecer mi corazón (con Victor Heredia y Fito Paez)


YouTube - Yo vengo a ofrecer mi corazon

Recordando un artículo de Fabián sobre Serrat, no puedo dejar de ver ese canto en la humanidad también presente en la gran cantautora Mercedes Sosa, que nos dejó en la madrugada de hoy. A pesar de no ser un joven de su generación, pienso que sus canciones alimentan el alma, sobre todo para todos aquellos que pensamos y trabajamos para construir un mundo más justo.

La Negra nos dejó muchas canciones para pensar el derrotero americano. De todas ellas destaca sin dudas “Canción para todos”, que nos deja una enseñanza y camino: lograr la unidad latinoamericana. como “Como la Cigarra”, nos hace reflexionar a las generaciones jóvenes sobre los tiempos de la represión y el terrorismo de Estado. Pero canciones como “Cambia todo cambia”, “Gracias a la vida” y “Yo vengo a ofrecer mi corazón” inauguran un nuevo tiempo de esperanza y lucha latinoamericana para todos los hombres y mujeres dispuestos. Un sincero homenaje desde HDH para una gran exponente de la canción de nuestra tierra.

8 de marzo: Por los derechos de la mujer

Por Cintia Valeria Díaz (*)

Las mujeresEsta fecha trae a mi mente una imagen: Una señorita en la parada del colectivo recibiendo de un muchacho una flor de celofán, con un lindo moño y una inscripción que dice Felicidades, como si se tratara de un festejo primaveral; claro sin ofender a quienes recibieron hoy una flor; pero ¿acaso no seria mejor obsequio el reconocimiento?.Me refiero al reconocimiento a la lucha de aquellas mujeres de todos los tiempos que resistieron y persistieron, aquellas que desde sus lugares de acción, no cesaron en sus esfuerzos para transgredir las líneas divisorias del genero.

Existen muchas teorías acerca del significado de esta fecha. La más difundida es la que marra los acontecimientos en una fábrica en EEUU, en los que murieron obreras textiles. Otra no oficial afirma que se refiere a la Primera Internacional Socialista Femenina. La cuestión aquí no es detenerse en comprobar dichos planteos, si desmenuzar las razones por las cuales el “sexo débil” merece un día de reconocimiento social.

Una vez superada “la incertidumbre de la ingobernabilidad de las mujeres y la certeza de la inferioridad biológica”, fue menester emprender otras luchas y conquistas: la emancipación jurídica ante la ley que le puso fin a la potestad masculina; el derecho al voto; el ejercicio de profesiones y oficios antes reservados a los hombres como la medicina, la ciencia, la política, etc. Como afirmo a principios de siglo la anarquista Juana Rouco Buela: “Es preciso que comprendáis de una vez por todas que nuestra misión no se reduce a criar a vuestros hijos y lavaros la roña; que nosotras tenemos también derecho a emanciparnos y a ser libres de toda clase de tutelaje; ya sea económico, social o marital”.

A pesar de los avances realizados por la cultura occidental para establecer una relación más igualitaria entre hombres y mujeres; todavía quedan gran cantidad de asignaturas pendientes a resolver. Entre ellas se pueden mencionar las distintas formas de violencia que la sociedad moldeada a imagen y semejanza de los varones ejerce sobre nuestros derechos; como la participación en puestos políticos, la falta de atención por parte de las autoridades en casos de abusos, la discusión sobre el aborto y a ¡esta altura del siglo XXI! las reticencias sobre cuestiones como reproducción y formas de anticoncepción.

Para hablar de nuestros derechos es necesario partir de la idea de los “Derechos Universales del Hombre”, surgidos de la Revolución Francesa. El concepto Universal es abstracto, es decir no especifica quienes los poseen. Entonces excluye a quien no entra en el canon de hombre El Ciudadano pasa a ser el hombre. Lo Universal esta representado por el género masculino, y esto situaba a las mujeres en una categoría de particularidad, por lo tanto se las excluye.

Si nos situamos en Nuestra Historia y revisamos el Pacto de la Revolución de Mayo ( bajo los ideales franceses), el 19 de septiembre de 1811 el Cabildo del Río de La Plata resolvió que no serian considerados “vecinos”, ni los negros, ni los indígenas, ni los mestizos, ni las mujeres y que solo podían participar quienes tenían casas fundadas. Resultado: La Ciudadanía era para los varones blancos, heterosexuales y propietarios.

La condición de mujer no nos incluía dentro de la ciudadanía, para un hombre negro o mestizo que pudiera comprar su “certificado de blancura” era posible llegar a ser ciudadano; pero el ser hembra ponía a la mujer en el implícito destino de la reproducción y del rol de ama de su hogar, cuidando niños, lavando, cocinando etc., pero excluidas de la esfera social, política y económica.

Si atendemos a las palabras de Petrona Rosendo de la Sierra, que decía: “El talento de las mujeres nada tiene que envidiarle al del hombre para ejercer el arte, la ciencia, la política, el cultivo…”.Podremos comprender que las mujeres merecemos gracias a siglos de luchas la participación que hoy tenemos.

En la política argentina el numero de mujeres es menor, esto tiene que ver con la marginación histórica en esta esfera, aun así se llego al parlamento .Sin dudas desde 1991 cuando se estableció la Ley de Cupo Femenino, se ha evolucionado. En un principio se aplico solo en las elecciones de diputados, luego se amplio a senadores y constituyentes, y los cambios siguen.

Hoy más que nunca las palabras de Claudia Mafia revelan la realidad:
“Cuando una mujer entra en la política, cambia la mujer. Cuando muchas mujeres entran en política, cambia la política”

Desde la llegada de las mujeres a la política se introdujeron nuevos temas en la agenda como iniciativas sociales, la familia, la salud, la niñez, y los derechos de la mujer.

La lucha continua para que el Universal femenino no sea excluyente, ni elitista; para que todas las mujeres: nativas, negras, blancas, migrantes, adolescentes, heterosexuales, ancianas, bisexuales, lesbianas, transgenero, analfabetas, monjas, intelectuales, rabinas, pastoras, militares, prostituta, célibes, discapacitadas, guerrilleras, presas, atletas, campesinas, urbanas, académicas, empresarias, profesionales, desocupadas, piqueteros, cartoneras, artistas, científicas, impolíticas; tengamos un acceso mas abierto a mas esferas sociales. Mientras nos toca seguir trabajando, estudiando, amando, discutiendo, apoyándonos en paralelo con la revolución pacifista para distribuir la alegría del reconocimiento.

Si revisamos la historia, las mujeres siempre aparecen como casos excepcionales; como heroínas o malvadas, son internacionalmente conocidas Juana de arco, Isabel de Inglaterra, Isabel La Católica entre otras, a nivel local Mariquita Sánchez de Thompson o Eva Duarte, entre otras enaltecidas.

Desde los años 70 con la ola feminista este lugar de excepción o de ausencia dado a la mujer se modifico, cuando activistas y académicas empezaron a ponerlo en tela de juicio, para dar paso a investigaciones y al surgimiento de la Historia de las Mujeres. Éste enfoque hace hincapié en el rol de las mujeres; no como personajes míticos o excepciones; sino como parte importante en los procesos históricos de cambios sociales, y políticos y como un agente de transmisión de cultura. Esta historia surgida de académicas rescato las vivencias de mujeres comunes, de obreras, de intelectuales, de amas de casa; en fin de quienes hacen posible la reproducción social y cultural desde sus lugares de acción.

Es un tipo de historia resultado de estudios hechos por mujeres ya que como dijo Eva Duarte: “Así solo como los obreros solo pudieron salvarse a si mismos, y así como siempre he dicho que solamente los humildes salvaran a los humildes, también pienso que únicamente las mujeres serán la salvación de las mujeres”.

En cuestión de luchar por nuestros derechos se pueden conciliar las palabras de distintas mujeres de diferentes épocas e ideas, sean anarquistas, socialistas, demócratas, populistas, conservadoras o liberales, existe un mismo objetivo: trasgredir la división de genero, pasar esa línea históricamente vallada.

Finalmente este siglo encuentra a las mujeres trabajando cuando sus maridos, padres o hermanos están desocupados, a chicas de la calle explotadas y prostituidas a los once o doce años, a maestras y profesoras haciendo paro por mejoras educativas y un salario digno, a un grupo de abuelas buscando a sus familiares incansablemente desde hace tres décadas, a una Presidenta de la Nación elegida democráticamente y a diputadas y senadoras adeptas u opositoras, a lideres piqueteros, a cartoneras que recorren calles, y a gran cantidad de esas mujeres anónimas que día a día construyen la historia. Las mujeres enfrentamos las prohibiciones y los limites. Aprendimos a movernos solas por las ciudades, lejos de la protección de los hombres. Aprendimos a ejercer derechos y a conocer nuestro propio cuerpo. Aprendimos el precio de la responsabilidad de la independencia.

Es así las mujeres somos malabaristas: mantenemos el equilibrio entre el espacio de la familia que sostenemos y la vocación pública que elegimos, profesiones, trabajo, política etc. Traspasamos todos los días esa línea entre la familia y la vocación pública, ida y vuelta.

(*) Profesora de Historia por el I.S.F.D. y T. Nº 42: “Leopoldo Marechal”, San Miguel, Buenos Aires, Argentina.

(**) La imagen está basada en la composición “mujeres escuchando” de subcomandanta, con licencia creative commons by-nc-sa.

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